El motor que mueve La Plata
Joel Mayor Lorán y Arnaldo Santos (fotos)
Joel@granma.cip.cu y arnaldo.ss@granma.cip.cu
Las noches cobran inusitada vida en Comandancia de La Plata, un preuniversitario singular. Las aulas se encienden indefinidamente para hacer sitio al estudio, principalmente ahora que pueden analizar las videoclases tantas veces como sea necesario. Con frecuencia, el área deportiva vibra cuando algún equipo encesta el balón, mientras en los bancos del patio, un puñado de muchachos acepta el hechizo de una guitarra y sus canciones favoritas.
Alberto González (director de preuniversitario por más de 20 años) ha hecho del vínculo con los estudiantes una herramienta útil y una preferencia.
Hace más de 30 años comenzó a multiplicarse un anhelo similar. En medio de platanales y cítricos, surgen escuelas como 8 de Octubre, en Santa Amelia; Mártires de Kent, en Artemisa; Ceiba 1, en Caimito (que poco después toma el nombre de Ernesto Che Guevara), y otras por decenas.
A la ingeniosa idea le llaman la escuela nueva: secundarias en el campo, al inicio; luego, la mayoría, preuniversitarios. Combinan el estudio y el trabajo. Conciben espacios para un movimiento deportivo y cultural. Alegría en los pasillos, confianza entre los padres, resultados.
Pero el periodo especial asesta un duro golpe a estos planteles, al punto de no ser más aquellos de entonces. Solo que continúan siendo imprescindibles, y pretenden renacer cuanto antes a partir de mayor organización y oportunas transformaciones. El pre ubicado en Güira de Melena, en la provincia de La Habana, es una prueba de ese empeño.
LA ENCUESTA
Una visita a Comandancia de La Plata persuade al más incrédulo. Basta conversar con los alumnos, conocer las notas en los últimos exámenes de ingreso, descubrir que la idea de tener preuniversitarios como los de antes, y hasta mejores a causa de ciertas novedades, es el motor que mueve ahora a este plantel.
Las transformaciones en la enseñanza preuniversitaria incluyen horario flexible, de modo que los estudiantes pueden estudiar o ver las videoclases cuantas veces lo necesiten.
Lo peculiar se torna cotidiano: con cierta frecuencia, la dirección aplica una encuesta entre los estudiantes a fin de retroalimentarse, escuchar sus criterios, brindarles la oportunidad de decir los problemas que les afectan.
La encuesta ha dado excelentes resultados, indica Alberto González, el director. No tengo que censurar lo que pongan, sino escucharlos. A veces me echan una carta por debajo de la puerta. También me entrevisto con ellos, me reúno con la FEEM y los jefes de grupo.
La relación con los alumnos es vital, advierte quien acumula 23 años ininterrumpidos como director, 12 de ellos en este IPUEC. Tratamos de crear un ambiente favorable, que contribuya a su formación como hombres capaces y dignos.
Esta obra pertenece a muchos profesores, añade. "La estabilidad del consejo de dirección ha permitido conducir adecuadamente la escuela; solo la organización propicia edificar el modelo al que aspiramos".
BALONES Y GUITARRAS
Daniela Fraga, estudiante de décimo grado, confirma que tienen diversas alternativas de recreación. "La mayoría prefiere la música y la computación, pero otros se deciden por los juegos de mesa, el área deportiva o la biblioteca".
Quienes gustan de las letras inteligentes de Buena Fe o Ricardo Arjona, las encuentran en la voz de la alumna Roxana Cejas. "Nos reunimos por las noches o en las tardes, en el patio, en el pasillo. Hacemos amistades y nos relacionamos".
Según el director, el plantel recibió un módulo de instrumentos musicales que incluye seis guitarras acústicas y una eléctrica, tres juegos de batá y uno de bongó, claves y maracas. El año anterior comenzaron un trabajo amplio con cuatro instructores de arte, que enseguida rindió frutos; lamentablemente, solo queda uno.
También les entregaron 69 balones: de voleibol, fútbol, baloncesto y balonmano. En estos días montarán los dos aros para el básquet. Tenemos luces suficientes, así que disputaremos encuentros deportivos nocturnos, expresa González.
En cambio, persisten dificultades en el banco municipal de películas: cintas deterioradas y mala rotación provocan que el número de títulos atractivos a los estudiantes no satisfaga la demanda, con filmes que equilibren mensaje educativo y amenidad, y enriquezcan la recreación.
DECISIVOS LOS PROFESORES
Los alumnos disfrutan de seis horas semanales en el laboratorio de computación. Revisan la enciclopedia y los softwares educativos, que incluyen notas de clases, ejercicios, exámenes, laboratorios virtuales, una biblioteca con imágenes para comprender procesos¼ Según lo establecido, pueden estudiar frente a ellas hasta el amanecer.
Aún más decisiva resulta para los estudiantes la cifra de profesores.
Todos coinciden en que han ganado una primera batalla: tener un Profesor General Integral en cada grupo (18 de ellos son licenciados), que les impartirá tres asignaturas de su área del conocimiento, como Historia, Español-Literatura y Cultura Política.
Pero han de contar, además, con otros para las del área de Ciencias Naturales (Biología, Química, Geografía), las de Ciencias Exactas (Matemática, Física) y especialistas para Inglés, Educación Física, Preparación Para la Defensa e Informática.
Ya no los atienden 12 profesores, sino siete, entre ellos su PGI, que habrá de conocerlos mejor. Pero los especialistas no son suficientes; faltan docentes para un trabajo óptimo, declara el director.
Esta no puede ser una justificación para obtener malos resultados. Utilizamos las videoclases y preparamos a los monitores, explica.
Marlén Álvarez, jefa del departamento de Humanidades, elogia a Ana Laura y Rosana. Son monitoras excelentes: están preparadas para impartir una clase; las libretas de los alumnos reflejan la calidad de lo que impartieron. Además, las distingue su ortografía. Ana Laura confirma que esa tarea, más que una carga, es un premio para ella.
Los estudiantes recurren a las videoclases: solicitan mucho las de ejercicios de Matemáticas, o el tema de El Reino de este mundo, para Español-Literatura, agrega Delsa Meris Rodríguez, asesora del programa audiovisual. Con el horario flexible, pueden verlas cuantas veces deseen, incluso a altas horas de la noche.
Queda mucho por lograr, aunque el curso pasado mostraron un avance cualitativo, no solo a causa de los aprobados en la prueba de ingreso, sino por las notas: 19 obtuvieron 100 puntos en Historia. Al parecer, el preuniversitario al que aspiramos ya está un poco más cerca.